Acerca de

La historia de cómo empezó nuestro negocio.

Le escribió a Olga que había cogido un ligero resfriado en los Jardines de Verano, por lo que debía quedarse en casa un par de días; pero que esperaba mejorar pronto y verla el domingo siguiente. En respuesta, ella escribió que él debía cuidarse mucho; que ni siquiera el domingo debería venir si no se encontraba lo suficientemente bien; y que una semana entera de separación le sería soportable si así él pudiera evitar poner en riesgo su salud. Oblomov aprovechó con gusto esta excusa para omitir la visita dominical; por lo que envió recado de que, en realidad, unos días más de convalecencia haría no seas más que cuidadoso.

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El estudio

Nuestro hermoso estudio está ubicado en la orilla de la bahía, con vista al agua. Pásate por aquí cuando quieras para ver las nuevas piezas recién salidas del horno.

Los días se sucedían a lo largo de la semana. Leía, caminaba por las calles y, de vez en cuando, visitaba a su casera con el fin de intercambiar un par de palabras y beber un poco de su excelente café.

Una persona


Ella lo hizo sentir tan cómodo que incluso pensó en darle un libro para leer; pero cuando él lo hizo, ella simplemente leyó los títulos de uno o dos capítulos y luego le devolvió el volumen, diciéndole que más tarde haría que su pequeña le leyera la obra. Ese mismo día iba a venir. Sin embargo, llegaron las tres, las cuatro, y Oblomov no apareció. A las cinco y media la belleza y la frescura de sus rasgos habían comenzado a desvanecerse. Insensiblemente su figura adoptó una postura caída y, mientras se sentaba a la mesa, su rostro estaba pálido. Sin embargo, nadie se dio cuenta de esto. Los demás invitados comieron solos los platos que ella le había preparado y mantuvieron una conversación inconexa e indiferente. Hasta las diez vaciló entre la esperanza y la desesperación. Luego, al llegar esa hora, se retiró a su habitación. Al principio ella derramó sobre su cabeza todo el resentimiento que se veía dentro de ella. No habría dedicado ni una sola palabra de sarcasmo mordaz en su vocabulario a su castigo, si él hubiera estado presente. Pero al cabo de un rato su mente pasó de la fiereza a un pensamiento que la heló como hielo.

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